Hoy el término vintage está de moda, en muchos aspectos cotidianos: la ropa, los anteojos de sol, la música, la cocina, los autos… Y apelamos al vintage, no tras lo viejo, sino tras el glamour de otros tiempos.

En todos los casos, se trata de recuperar muebles, objetos o tendencias del pasado -sea cual fuese el período- fusionándolos con lo actual.

El fenómeno también se extiende a la decoración que, desde hace unos años, incorpora objetos especiales del pasado, eligiendo piezas únicas y con diseño. En los espacios actuales se destaca un revival de la decoración que definió el primer modernismo, así como los años ’50, ’60 y ’70, y los diseñadores actuales se inspiran en sus antecesores para delinear las últimas tendencias.

Los muebles y objetos de antes de los 70 tienen un valor agregado: son vintage. En las nuevas propuestas, la tendencia es rescatar lo antiguo y combinarlo con las nuevas tendencias. Con ciertas pautas, todo se puede mezclar: un sofá antiguo retapizado con una tela “ultramoderna”, hasta una lámpara de última tendencia con una pantalla de los ’60; como un escritorio antiguo de madera clásica con sillas y lámparas actuales.

En el vintage, las piezas únicas cobran protagonismo y los espacios con personalidad exhiben vestigios del ayer, incorporando con audacia y elegancia, sofás Chesterfields, antiguas arañas con caireles y pantallas con osados estampados.

Del primer modernismo

Los diseños que se constituyeron en iconos de la modernidad vuelven a ocupar, cómodamente, nuestros espacios contemporáneos. El reconocido arquitecto Le Corbusier (1887-1965), referente también en diseño de mobiliario, creó en 1928, la Chaise Lounge B306, revolucionando el concepto de diseño. Esta pieza, reeditada por numerosas firmas, hoy convive con el mobiliario contemporáneo por sus líneas simples y modernas.

Asimismo, las sillas de Arne Jacobsen (1902-1971) -arquitecto que también aplicó su talento al diseño de muebles- se consideran clásicos del diseño en el mundo. De líneas orgánicas y funcionalistas, sus muebles traspasan las fronteras del tiempo. Entre sus más destacadas propuestas: la silla Cisne y la famosa silla Huevo.

Por otra parte, la silla Barcelona, creada por el arquitecto alemán Mies van der Rohe (1886-1969), para el Pabellón Nacional de Alemania para la Exposición Internacional de Barcelona en 1929, de líneas simples y discretas, se convirtió en uno de los diseños más representativos en su estilo y hoy encuentra un lugar de privilegio en los espacios contemporáneos. Así como la chaise longue de Le Corbusier, la Barcelona sigue siendo reproducida y, junto a muebles de hoy, pone una original nota retro modern.

Entre otros que volvieron, están las sillas apilables “Panton Classic” diseñadas por el danés Verner Panton en 1959, en plástico termomoldeado. Este mueble tiene forma de S y, por su posibilidad de agruparse, abrió el camino para el diseño de muebles apilables.

También la mesa con sillas Tulip de Eero Saarinen, con sus formas orgánicas y expresivas, impactan con su imagen de modernidad, a pesar del tiempo que nos separa de sus orígenes; o un par de las sillas Wassily, que Marcel Breuer diseñó en 1925.

Para los más clásicos, la reconocida “Lounge Chair and Ottoman” de Charles & Ray Eames.

En las galerías y jardines, las sillas Diamond y las sillas Bird, de Harry Bertoia (1952) marcan el toque vintage. Estas sillas, elaboradas con varillas de acero por el reconocido escultor italiano, demostraron comodidad, belleza, solidez y vigencia, aun con el paso de las décadas.

Detalles que distinguen

Al estilo vintage también lo define el color: el rojo resalta el clima de los años ’50; y los verdes y amarillos se suman para avanzar en los ambientes.

La vuelta del Mod (por Modernism: estilo de vida basado en la moda y la música, desarrollado en el Reino Unido a finales de la década de 1950 y alcanzando su esplendor durante la primera mitad de la década de 1960) se concreta en diseños de colores que contrastan, como la combinación del blanco y el negro.

Las venecitas revistiendo los baños; paredes empapeladas con osados estampados; la fuerte presencia de maderas, el cuero (con o sin pelo), son otros ingredientes que subrayan el estilo. Las formas se tornan puras, preferentemente curvas, o rectas pero con esquinas suavizadas; y originales muebles de acero -restaurados- de los años 20 se transforman hoy en verdaderas obras de arte moderno.

Algunas Claves

• No puede faltar, al menos un mueble único, estéticamente llamativo, de estilo vintage.

• Se combinan muebles y objetos de distintos estilos: muebles vintage con complementos ultramodernos en colores vivos, el turquesa y el naranja son tendencia.

• Los colores también remiten a otras modas: colores fuertes y contrastantes. Brillo, texturas. Plateados.

• Los géneros: vinilo, cuerina, panas, texturas. Pieles.

• Las alfombras: motivos geométricos, círculos y líneas, colores neutros o neutros con fuertes y puros.

• Piezas únicas, como copones antiguos, tesoros de familia, cristalería, se convierten en protagonistas. También objetos de vidrio de colores (amarillos, rojos y naranjas).

• Las rosas, como flor tradicional, aportan mucha calidez.